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El celular dejará de ser anónimo: el nuevo registro de líneas abre debate sobre seguridad y privacidad


Foto: Cortesía

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Redacción BajaNewsMx
Miguel Santiago| BajaNews
Publicado: 02-01-2026 20:57:54 PDT

A partir de este mes, los usuarios deberán vincular su número telefónico con su identidad o enfrentar la suspensión del servicio, en una reforma que promete combatir delitos, pero también despierta preocupaciones por el acceso a datos personales

En México, el teléfono celular está a punto de perder una de sus características más valoradas por los usuarios: el anonimato. A partir de enero de 2026, todas las líneas móviles deberán estar registradas con datos personales de su titular, una disposición derivada de las reformas a la Ley de Telecomunicaciones que ya fueron aprobadas y que comenzarán a aplicarse de manera obligatoria en todo el país.

 

El nuevo esquema exige que cada número esté vinculado a una persona plenamente identificada, mediante documentos oficiales proporcionados directamente a la compañía telefónica. Quienes no cumplan con este requisito se exponen a una consecuencia, la suspensión de su línea, sin que exista, al menos por ahora, una sanción económica directa.

 

La medida ha sido presentada por las autoridades como una herramienta para combatir delitos como la extorsión, el fraude y otras prácticas delictivas que se apoyan en el uso de números no identificados. Sin embargo, el alcance de la reforma va más allá del simple control de llamadas sospechosas.

 

De acuerdo con el doctor Jorge Iván Murúa, especialista en temas educativos y avalado por instancias de Policía Cibernética, la nueva regulación representa un punto de inflexión en la relación entre ciudadanos y Estado. Desde su perspectiva, aunque el objetivo de seguridad es legítimo, la reforma “sí vulnera en cierta medida la intimidad y la secrecía de los ciudadanos”, al permitir que información sensible quede disponible para labores de inteligencia sin necesidad de una autorización judicial previa, como ocurría anteriormente.

 

El cambio no sólo impacta a las telecomunicaciones. El marco legal actualizado abre la posibilidad de que distintas autoridades tengan acceso a datos bancarios, fiscales, domiciliarios y de comunicaciones, bajo el argumento de prevenir o investigar actividades ilícitas. Para muchos especialistas, ahí se encuentra el verdadero debate: el equilibrio entre seguridad pública y derechos individuales.

 

Ante este nuevo escenario, Murúa recomienda a los usuarios realizar el registro de sus líneas de manera presencial en los centros de atención de las compañías telefónicas, y no por medios digitales. La razón es simple: reducir el riesgo de robo de información o vulneraciones derivadas de posibles ataques cibernéticos. “Dar los datos cara a cara ofrece mayor certeza sobre quién los recibe y para qué”, sostiene.

 

Otro punto que permanece en el aire es el de los menores de edad. En un país donde cada vez más niñas, niños y adolescentes cuentan con teléfono propio, surge la duda de quién deberá registrar esas líneas y bajo qué criterios se protegerá la información y las comunicaciones de los menores, un tema que expertos consideran especialmente delicado y que aún no ha sido explicado con claridad.

 

Lo cierto es que la reforma ya está en marcha y no es opcional. Millones de usuarios deberán acudir a registrar su línea si quieren conservar el servicio. Para algunos, se trata de un paso necesario en la lucha contra el crimen; para otros, de una puerta abierta a un mayor escrutinio del Estado sobre la vida cotidiana.