La Marqueta, el corazón latino que Bad Bunny llevó al escenario
ENTRETENIMIENTO
08-02-2026
La escenografía de Bad Bunny recreó La Marqueta, el histórico mercado latino de East Harlem fundado en 1936, símbolo de identidad, resistencia y arraigo cultural para la comunidad puertorriqueña y caribeña en Nueva York.
Publicado: 08-02-2026 18:56:28 PDT
El mercado neoyorquino fundado en 1936 se convirtió en la escenografía simbólica del show de Bad Bunny, una referencia directa a la diáspora puertorriqueña y caribeña que vive entre la nostalgia, la identidad y la resistencia cultural.
Durante su presentación de alto impacto, Bad Bunny no solo cantó éxitos como “Tití Me Preguntó”, “Yo Perreo Sola”, “Baile Inolvidable” y “NuevaYol”, también construyó un discurso visual cargado de memoria colectiva. Entre las dos escenografías principales destacó una que llamó poderosamente la atención: un mercado popular conocido como La Marqueta, un sitio real con profunda raíz latina en Nueva York.
La Marqueta es un mercado latino ubicado bajo las vías del tren elevado de Park Avenue, en East Harlem. Fue fundado en 1936 y, durante décadas, funcionó como un punto de encuentro para comunidades puertorriqueñas y dominicanas que llegaron a Nueva York en busca de oportunidades, pero sin soltar sus sabores, tradiciones ni acentos.
Más que un lugar para comprar alimentos, La Marqueta se convirtió en un refugio cultural. Ahí se conseguían productos caribeños, se hablaba español sin pedir permiso y se reconstruía simbólicamente “la isla” lejos del Caribe. En su época de mayor auge, durante las décadas de los 50 y 60, llegó a albergar hasta 500 vendedores, convirtiéndose en uno de los centros comerciales latinos más importantes de Estados Unidos.
La elección de este escenario no fue casual. Bad Bunny ha construido su carrera desde una narrativa de identidad y pertenencia, y La Marqueta representa exactamente eso: el hogar lejos de casa. “Es un lugar donde la gente vuelve a encontrarse con su cultura, su comida y su familia, aunque esté lejos de su país”, ha sido descrito históricamente por residentes de la zona, una idea que el artista tradujo en escenografía y mensaje.
Con el paso de los años, el mercado se redujo considerablemente. Muchos edificios fueron demolidos o afectados por incendios, y hoy La Marqueta funciona como un espacio mucho más pequeño, casi un mini supermercado. Sin embargo, su peso simbólico permanece intacto como un sitio de resistencia cultural latina en Nueva York.
Al llevar La Marqueta al escenario, Bad Bunny no solo montó una escenografía, levantó un altar a la diáspora, a la memoria migrante y a esa identidad latina que sobrevive entre concreto, trenes elevados y recuerdos. Porque para muchos, como dejó claro el artista, La Marqueta no es un mercado: es casa.
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