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Indígenas Munduruku bloquean la COP30 para exigir a Lula el fin de proyectos que destruyen la Amazonía

INTERNACIONAL

14-11-2025


Foto: Web

Foto: Web

Redacción BajaNewsMx
Editorial bajanews.mx| BajaNews
Publicado: 14-11-2025 11:00:23 PDT

Manifestantes del pueblo Munduruku bloquearon la entrada principal del evento climático en Belém, forzando a los delegados a usar accesos alternativos y evidenciando la brecha entre las promesas oficiales y las demandas de los pueblos originarios

Un grupo de aproximadamente 100 manifestantes indígenas, en su mayoría del pueblo Munduruku, bloqueó pacíficamente este viernes la entrada principal de la sede de la conferencia climática de la ONU, la COP30, en Belém, Brasil. La protesta, que duró unos 90 minutos y obligó a los delegados a utilizar una entrada lateral, culminó tras una larga negociación en la que el presidente del evento, el diplomático André Corrêa do Lago, sostuvo en brazos al bebé de uno de los manifestantes.


Bajo la consigna “Nadie entra, nadie sale”, los manifestantes formaron una cadena humana frente a la puerta principal del recinto, ubicado en el corazón de la Amazonía. El personal militar brasileño impidió su ingreso a la zona de negociaciones, pero no se reportaron altercados físicos. La Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático calificó la manifestación como pacífica y aseguró que no representaba ningún peligro.

 


Los indígenas Munduruku lideraron la protesta para exigir una reunión con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. A través de un comunicado del Movimiento Munduruku Ipereg Ayu, los manifestantes expresaron su frustración: “Presidente Lula, estamos aquí frente a la COP porque queremos que nos escuche. Nos negamos a ser sacrificados por la agroindustria. Nuestro bosque no está en venta”. Sus demandas centrales incluyen la revocación del Plan Nacional de Hidrovías —que afecta los ríos Tapajós, Madeira y Tocantins—, la cancelación del proyecto ferroviario Ferrogrão y la demarcación clara de sus territorios ancestrales. También rechazan los créditos de carbono por deforestación, argumentando que son mecanismos que permiten a las empresas operar en su región sin enfrentar los problemas reales como la minería y la deforestación industrial.

 


Esta es la segunda vez en cuatro días que las conversaciones climáticas son interrumpidas por protestas indígenas, luego de que el martes manifestantes tomaran por asalto la entrada, resultando en heridas menores. Estos episodios contrastan con la narrativa oficial que promueve esta COP como un espacio que empodera a los pueblos originarios. La tensión se ve agravada por una escasa representación indígena en las mesas de negociación. Se estima que hay 2.500 indígenas en Belém, pero solo alrededor de 360 lograron acreditarse para la Zona Azul, donde se deciden los acuerdos clave.

 


La líder Auricelia Arapiun, quien participó en una protesta anterior, resumió el sentir de muchos: “Pará es una tierra indígena. No fuimos invitados a estar allí y no necesitamos que nos inviten porque estamos en nuestra casa. Ellos son los que tienen que pedir permiso para entrar aquí”. Activistas y observadores ven estas movilizaciones como un mensaje contundente sobre la desconexión entre las negociaciones formales y las comunidades que protegen los ecosistemas en primera línea. “Si realmente se trata de la COP de los pueblos indígenas, como dicen los funcionarios, este tipo de manifestaciones deberían ser bienvenidas”, afirmó Paolo Destilo del grupo Debt for Climate.

 


Con las protestas intensificándose de cara al fin de semana, tradicionalmente el día de las mayores movilizaciones en las cumbres climáticas, la COP30 en Brasil se enfrenta al desafío de reconciliar sus promesas de inclusión con las demandas urgentes de los guardianes de la Amazonía.