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Desde Adentro; Por El Bofo

OPINIONES

28-10-2025


Foto: Cortesía

Foto: Cortesía

Redacción BajaNewsMx
Angel Ramirez| BajaNews
Publicado: 28-10-2025 19:45:52 PDT
Actualizado: 28-10-2025 19:56:41 PDT

Este mundo necesita más Moreno Barrón (y menos políticos de utilería)

Dicen que hay personas que se van, pero no se mueren; que dejan tal huella que su ausencia apenas cabe en la memoria colectiva. El arzobispo metropolitano de Tijuana, monseñor Francisco Moreno Barrón, fue y seguirá siendo uno de esos personajes. El pasado domingo perdió la batalla contra el cáncer, después de más de dos años de lucha, pero jamás perdió la fe ni la serenidad con la que enfrentó cada día.

 

A mí me tocó verlo hasta el final. En las últimas semanas, todavía con voz cansada pero con una claridad admirable, hablaba con nosotros, los medios, con esa calidez que ya escasea en estos tiempos de máscaras y poses. Siempre amable, siempre dispuesto, siempre con ese brillo de quien entiende que servir es un verbo, no un eslogan.

 

Mientras muchos en el poder político se escudan en excusas, él, enfermo y con el cuerpo desgastado, seguía cumpliendo su ministerio con entusiasmo. No buscaba reflectores, pero los iluminaba todos con su presencia. Hace apenas dos meses, el 24 de agosto, le pregunté si se estaba preparando para “visitar la casa del Padre”. Su respuesta fue tan contundente como serena:

 

“Yo no he dejado mi responsabilidad. Si ustedes se asoman un poquito a la agenda y a la vida diocesana, se dan cuenta que no hay ausencia del obispo, al contrario, ha sido una presencia más cualificada… Tengo más de 240 sacerdotes que colaboran conmigo, religiosas, muchos laicos… la Iglesia está más viva que nunca y vamos adelante. Así que iremos adelante hasta el final, gracias.”

 

Ese “iremos adelante hasta el final” no fue una frase bonita para la nota. Fue su forma de vida. Así enfrentó la enfermedad, la fragilidad y la cercanía con la muerte: sin miedo, sin pausa y con una entereza que ya no se fabrica.

 

Este mundo necesita más Francisco Moreno Barrón y menos políticos de utilería; menos discursos huecos y más actos de fe auténtica. Porque al final, la grandeza no está en los templos de mármol ni en los palacios de gobierno, sino en la humildad de quien, aun sabiendo que el cuerpo se apaga, sigue encendiendo luces en los demás.

 

Descanse en paz, monseñor. Y gracias… por tanto.