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Desde adentro | El Bofo

OPINIONES

05-02-2026


Foto: Web

Foto: Web

Redacción BajaNewsMx
Angel Ramirez| BajaNews
Publicado: 05-02-2026 09:50:10 PDT

Cuando el poder pide cambiar las palabras para esconder la sangre, no gobierna: evade.

Pidió, con sonrisa de taller motivacional barato, que los medios “ayuden a mejorar la percepción de inseguridad” usando el lenguaje de TikTok. No la realidad. No los datos. No la estrategia. El lenguaje. Que no digamos morir, sino “desvivir”. Que no fue suicidio, sino “automorición”. Que no fue un balazo, sino que “lo mandaron a mimir con su piu-piu”. Palabras textuales. No es parodia. Es gobierno.


Traduzcámoslo al periodismo de verdad, sin filtros ni emojis: nos pidió maquillar la violencia con diminutivos de guardería digital. Cambiar la sangre por slang. Convertir el crimen en meme. Bajar la percepción, no la inseguridad. El problema no es el plomo, es el vocabulario. No los muertos, sino cómo los nombramos. Una genialidad digna de PowerPoint con música de elevador.

 


Eso no es comunicación social. Es propaganda torpe. Es tratar a la ciudadanía como si tuviera la memoria y el criterio de un pez beta scrolleando a las tres de la mañana. Es pedirle a la prensa que deje de ser perro guardián para volverse community manager del horror.


Y cuando el escándalo le reventó en la cara, vino la segunda escena del teatro bufo: se desdijo. Aseguró que no propuso ningún pacto con los medios para no sacar la nota roja. Que fue malentendida. Que no dijo lo que dijo. A pesar de que hay video. Con audio. En alta definición. Ahí es donde, en términos coloquiales, se hizo que la Virgen le habla.


El periodismo no “mejora percepciones” por consigna. Narra hechos. Incomoda. Señala. Pregunta lo que el poder quisiera borrar con eufemismos de TikTok. Cuando un gobierno pide que cambies las palabras para ocultar la realidad, no está comunicando. Está huyendo.


Porque mientras se habla de piu-pius y boom-booms, hay familias con veladoras prendidas, colonias con miedo real y carpetas de investigación que no se resuelven con hashtags. El crimen no se desactiva con lenguaje inclusivo de violencia. Se combate con política pública y resultados.


Esta columna es un reclamo profesional. Si la jefa de gobierno cree que la inseguridad se arregla maquillando el diccionario y regañando a la prensa, no está a la altura del cargo. Punto. El poder exige seriedad, no frases para viralizar.


Porque gobernar no es jugar a las escondidas con las palabras mientras el país se desangra.