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Entre la alerta y la psicosis: Mexicali ante el espejo de su percepción

OPINIONES

24-02-2026


Foto: Cortesía

Foto: Cortesía

Redacción BajaNewsMx
Jesus Sanchez| BajaNews
Publicado: 24-02-2026 20:24:37 PDT

Dos falsas alarmas exhiben el nivel de tensión que vive la capital bajacaliforniana

Mexicali amaneció este 24 de febrero, Día de la Bandera, con dos episodios que, más allá de su desenlace, retratan con claridad el estado anímico de la ciudad.

 

Por la mañana, una caja sospechosa ubicada en los patios de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Mexicali (CESPM), en la zona 3, generó una llamada al 911. El temor era comprensible: trabajadores observaron un objeto inusual en medio de un clima social marcado por hechos violentos recientes. En cuestión de minutos arribaron unidades de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Mexicali (DSPM), de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) y elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Tras aplicar los protocolos correspondientes y utilizar equipo especializado, se confirmó que se trataba simplemente de una caja con basura.

 

Horas más tarde, sobre el bulevar Castellón y calzada Lombardo Toledano, frente a la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), se reportaron supuestas detonaciones de arma de fuego. La institución cerró sus puertas para proteger a estudiantes y docentes. La escena evocó, inevitablemente, los temores más profundos. Sin embargo, la autoridad aclaró posteriormente que no hubo tiroteo: se trataba de una persecución relacionada con el robo de un vehículo.

 

En ambos casos, el saldo fue blanco. No hubo explosivos. No hubo balacera. No hubo heridos. Pero sí hubo miedo.

 

Y ese es el punto medular.

 

Lo que se vivió no fue únicamente la reacción ante dos reportes; fue la manifestación de una psicosis colectiva alimentada por la percepción de inseguridad. Una percepción que, aunque no siempre corresponda a los hechos concretos del momento, sí responde a un contexto reciente que ha lastimado la tranquilidad de los mexicalenses.

 

Las autoridades actuaron con rapidez y conforme a protocolo. Eso debe reconocerse. Sin embargo, también es evidente que el ambiente de tensión no es exclusivo de la ciudadanía; permea en todos los niveles. La sobrerreacción no es producto de la irresponsabilidad, sino del miedo acumulado.

 

Mexicali no estaba acostumbrado a vivir así. No con esta sensibilidad extrema ante cualquier objeto abandonado o cualquier sonido confuso. Cuando una caja de basura se convierte en potencial amenaza y una persecución en presunta balacera, el problema no es el objeto ni el ruido: es el contexto emocional de la ciudad.

 

Pero aquí es donde debemos hacer una pausa.

 

La alerta es necesaria. La denuncia oportuna salva vidas. Los protocolos existen para aplicarse. Lo que no podemos permitir es que el miedo gobierne nuestra cotidianidad ni que la desinformación amplifique escenarios inexistentes.

 

Guardar la calma no significa bajar la guardia. Significa actuar con responsabilidad. Significa verificar antes de compartir. Significa entender que la seguridad es tarea del Estado, pero la serenidad también es una responsabilidad social.

 

Mexicali atraviesa un momento complejo. La percepción pesa. Pero si algo ha caracterizado históricamente a esta ciudad es su resiliencia. Hoy más que nunca se requiere equilibrio: ni indiferencia ante el riesgo, ni pánico ante la incertidumbre.

 

La bandera que este martes se conmemoró simboliza unidad y fortaleza. Quizá el mensaje sea oportuno: mantenernos firmes, atentos y solidarios, sin permitir que la psicosis se convierta en nuestra nueva normalidad.