#MESDELORGULLO: De las terapias de conversión a las citas digitales
VIDA Y ESTILO
06-06-2026
Victor Gahbler
Publicado: 06-06-2026 17:14:58 PDT
Zarahí Gerardo recuerda cómo la hicieron dudar de su identidad y reflexiona sobre los nuevos retos que enfrenta la comunidad LGBT+ en la era de las aplicaciones de citas.
Durante años, Zarahí Gerardo escuchó que algo en ella debía cambiar. No era una conducta, una decisión o una etapa pasajera. Era su orientación sexual. Hoy, habla abiertamente sobre una experiencia que la llevó a cuestionar quién era realmente, sobre las secuelas emocionales que dejó una terapia de conversión y sobre los nuevos desafíos que observa dentro de la comunidad LGBT+, en una época donde las relaciones también pasan por las pantallas de un teléfono celular.
Esta es la primera entrega de la serie especial de BajaNews por el Mes del Orgullo, integrada por cuatro entrevistas que se publicarán cada sábado de junio para conocer historias, experiencias y reflexiones de integrantes de la comunidad LGBT+.
Zarahí se reconoce como mujer lesbiana cisgénero. Sin embargo, llegar a esa certeza no fue un proceso sencillo. Recuerda que el primer reto no fue enfrentarse a otras personas, sino a sí misma. Creció en un entorno donde la homosexualidad era vista como algo incorrecto y donde constantemente recibió mensajes que la hacían sentir diferente.
“Siempre el primer reto es reconocerse a sí mismo”, reflexiona.
Esa dificultad se profundizó durante la preparatoria, cuando sus padres descubrieron que mantenía una relación con otra mujer. A partir de ese momento fue llevada con una terapeuta que, según relata, intentó convencerla de que aquello que sentía no era parte de su identidad, sino una influencia externa o una etapa temporal.
Aunque no fue sometida a procedimientos físicos como los que suelen asociarse a las llamadas terapias de conversión, asegura que la experiencia tuvo un impacto emocional profundo. Lo que más recuerda no son las sesiones en sí, sino la sensación constante de que alguien intentaba convencerla de que no era quien decía ser.
Con el tiempo llegó a fingir que había cambiado.
No porque hubiera dejado de sentirse atraída por las mujeres, explica, sino porque buscaba recuperar la tranquilidad y poner fin a una situación que la hacía sentir observada y cuestionada de forma permanente.
“Preferí fingir que ya me había curado para que me dejaran totalmente en paz”, recuerda.
Para ella, uno de los aspectos más dañinos de este tipo de experiencias es que terminan sembrando dudas sobre la propia identidad. Considera que cuando una persona recibe constantemente mensajes que invalidan quién es, puede comenzar a desconfiar incluso de aquello que mejor conoce sobre sí misma.
Años después decidió volver a terapia, pero esta vez por voluntad propia y por motivos distintos. La experiencia fue completamente diferente. Ya no se trataba de corregirse, sino de comprenderse.
Ese proceso coincidió con otro momento importante: asistir por primera vez a una marcha del orgullo.
Recuerda aquella experiencia como un espacio donde sintió libertad. Un lugar donde podía expresarse sin temor y donde encontró a otras personas que compartían historias similares. Para ella fue una de las primeras ocasiones en las que experimentó la sensación de pertenecer a una comunidad sin tener que justificarse.
Sin embargo, la conversación con Zarahí no se queda únicamente en el pasado.
Al hablar sobre la actualidad de la comunidad LGBT+, uno de los temas que surge es la manera en que las aplicaciones de citas han transformado las relaciones interpersonales.
Actualmente utiliza Bumble y anteriormente tuvo experiencia con Tinder. Considera que la tecnología ha cambiado profundamente la forma en que las personas se conocen, interactúan y construyen vínculos afectivos.
A su juicio, la inmediatez que domina el entorno digital también ha modificado las expectativas dentro de las relaciones. La posibilidad de deslizar perfiles, iniciar conversaciones y descartarlas en cuestión de segundos provoca que muchas personas sientan que siempre existe una opción mejor esperando detrás de la siguiente pantalla.
Esa dinámica, afirma, también genera desafíos particulares dentro de la comunidad LGBT+.
Entre las experiencias que recuerda se encuentra la ocasión en que aceptó una cita con una mujer que aparentemente estaba interesada en conocerla. Sin embargo, ya durante el encuentro descubrió que la persona tenía pareja y que el verdadero interés era integrarla a una relación preexistente.
La anécdota le permitió observar una realidad que considera cada vez más visible en las aplicaciones de citas: la diversidad de formas de relacionarse y la dificultad de encontrar personas que compartan las mismas expectativas afectivas.
Para Zarahí, el principal reto no está en la orientación sexual de quienes participan en una relación, sino en la capacidad de construir acuerdos claros, desarrollar responsabilidad afectiva y saber qué se busca realmente.
“Todas las relaciones son difíciles”, afirma.
Considera que muchas personas llegan a las plataformas digitales sin tener claridad sobre sus objetivos. Algunas buscan relaciones estables, otras encuentros casuales y otras simplemente compañía temporal. Cuando esas expectativas no son comunicadas de forma transparente, aparecen las frustraciones.
A pesar de los avances que reconoce en materia de derechos y visibilidad, considera que todavía persisten prejuicios que afectan a la comunidad LGBT+. Algunos provienen de generaciones que crecieron con ideas distintas sobre la diversidad sexual; otros aparecen en discursos públicos, políticos o religiosos que continúan cuestionando la legitimidad de estas identidades.
También observa cómo las redes sociales funcionan como una herramienta de doble filo. Por un lado permiten amplificar voces, compartir experiencias y generar espacios de encuentro. Por otro, facilitan la difusión de mensajes de odio que muchas veces se expresan desde el anonimato.
Frente a todo ello, Zarahí asegura que la aceptación más importante sigue siendo la propia.
Le tomó años comprenderlo.
Años de dudas, cuestionamientos y procesos personales que hoy observa con otra perspectiva.
Cuando se le pregunta qué significa sentir orgullo, su respuesta no gira en torno a una celebración superficial. Habla más bien de la posibilidad de vivir sin esconderse, de reconocer el propio valor y de rechazar la idea de que algunas personas merecen menos amor, respeto o dignidad por ser quienes son.
Porque, después de todo, la libertad que hoy ejerce comenzó el día que dejó de intentar convertirse en alguien más.
Esta es la primera entrega de la serie especial de BajaNews por el Mes del Orgullo. Las próximas entrevistas se publicarán cada sábado de junio a través de nuestras plataformas digitales. Sigue nuestras redes sociales para conocer las historias, reflexiones y experiencias que formarán parte de esta cobertura especial.
Cali - Baja
hace 2 horas
Autoridades advierten sobre caídas, aglomeraciones y consumo de alcohol ante posibles nuevas celebra ..
Policiaca
hace 3 horas
La niña fue impactada por una camioneta tras descender de una unidad de transporte público en el cru ..
Cali - Baja
hace 3 horas
La comisión estatal analiza testimonios y documentación para esclarecer lo ocurrido tras el intento ..
Cali - Baja
hace 3 horas
El aumento de edificios y la escasez de suelo disponible obligan a revisar criterios de zonificación ..
Deportes
hace 4 horas
La primera prueba será este jueves con la revisión médica y el pesaje oficial ..
Deportes
hace 4 horas
La justa contará con tres distancias para promover la actividad física y la convivencia con mascotas ..