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El origen del conejo y los huevos de Pascua: cómo llegaron a México y qué significan hoy

VIDA Y ESTILO

05-04-2026


Foto: Web

Foto: Web

Redacción BajaNewsMx
Editorial bajanews.mx| BajaNews
Publicado: 05-04-2026 17:23:49 PDT

Tradiciones europeas y símbolos de fertilidad se mezclaron con la celebración cristiana de la Resurrección, dando lugar a una de las festividades más coloridas de la temporada

La celebración de la Pascua en México tiene profundas raíces religiosas ligadas al cristianismo, ya que conmemora la resurrección de Jesucristo y representa el momento culminante de la Semana Santa. Tradicionalmente, esta fecha se ha caracterizado por procesiones, representaciones religiosas y reuniones familiares; sin embargo, algunos de sus elementos más populares, como los huevos decorados y el conejo de Pascua, provienen de antiguas tradiciones europeas que se incorporaron con el paso del tiempo.


El huevo, uno de los símbolos más reconocidos de la Pascua, ha representado desde tiempos ancestrales la vida, la fertilidad y el renacimiento. En culturas antiguas como la egipcia y la persa, se regalaban huevos durante la llegada de la primavera como señal de un nuevo ciclo. Con la expansión del cristianismo en Europa, este símbolo se adaptó a la celebración pascual, relacionándolo con la resurrección y la vida eterna. Durante la Edad Media, además, el consumo de huevos estaba prohibido en la Cuaresma, por lo que se cocían y se regalaban al finalizar este periodo como señal de celebración.

 


Por su parte, el conejo de Pascua tiene su origen en tradiciones germánicas, donde era considerado un símbolo de fertilidad debido a su alta capacidad reproductiva. En Alemania surgió la leyenda de un conejo que escondía huevos para que los niños los encontraran, una práctica que con el tiempo se convirtió en una tradición lúdica y fue llevada a América por inmigrantes europeos, especialmente a Estados Unidos, donde se popularizó ampliamente.


La llegada de estas costumbres a México es relativamente reciente y está vinculada a la globalización y la influencia cultural estadounidense durante el siglo XX. A través de los medios de comunicación, el comercio y la cercanía geográfica, los huevos de chocolate, el conejo de Pascua y las búsquedas de huevos comenzaron a integrarse en ciertos sectores de la sociedad, principalmente en zonas urbanas y en instituciones educativas privadas.


Actualmente, estas tradiciones conviven con las celebraciones religiosas. Para muchas familias mexicanas, los huevos y el conejo representan una oportunidad de convivencia y diversión para los niños, más que un elemento espiritual, aunque mantienen su significado simbólico de vida, renovación y esperanza.


Además, la fecha de la Pascua se rige por el ciclo lunar, ya que se celebra el primer domingo después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte, lo que asegura su coincidencia con el florecimiento de la naturaleza y refuerza el mensaje de renovación.

 


Una tradición que se adapta a los hogares


Organizar una búsqueda de huevos de Pascua en casa se ha convertido en una actividad popular para las familias. La dinámica consiste en esconder huevos de plástico o chocolate en distintos lugares del hogar, crear pistas o mapas y establecer pequeños retos para los niños, fomentando la observación, la imaginación y el trabajo en equipo.


El uso de colores como amarillo, verde y azul también tiene un significado simbólico: representan la luz, la esperanza y la paz, elementos que refuerzan el espíritu de la celebración.


Aunque el conejo y los huevos de Pascua no forman parte de la tradición católica original, hoy son parte del mosaico cultural de la festividad en México. Su presencia refleja un proceso de intercambio cultural que ha permitido integrar símbolos universales de alegría, vida y renovación, convirtiendo el Domingo de Resurrección en una celebración que combina fe, historia y convivencia familiar.